La Vicerrectora del Campus de Araba de la EHU, Ixone Fernández de Labastida, ha inaugurado, esta mañana, junto a, y la directora de Juego y Espectáculos del Gobierno Vasco y presidenta del Observatorio Vasco del Juego, Nerea Alday, y el consejero de Seguridad, Bingen Zupiria la jornada anual sobre juego responsable organizada por el Observatorio con motivo del “Día Internacional del Juego Responsable” que se celebra el 17 de febrero.
En esta ocasión, como eje central de la jornada, se ha presentado el informe “Personas mayores de 65 años y el juego en Euskadi” de la mano de Iraide Fernández (EHU), integrante del grupo de trabajo del Observatorio Vasco del Juego. Una investigación poco habitual en este ámbito debido a la alta participación y baja problematización que el juego incide en este segmento de la sociedad en contraste con otros grupos de edad.
Asimismo, la jornada se ha completado con la conferencia “El juego de apuestas, un creciente problema de salud pública”, impartida por Yolanda López del Hoyo de la Universidad de Zaragoza, y una mesa redonda de debate donde Pedro Jiménez, de la Asociación de Bingos de Euskadi, Encina Díaz, técnica de proyectos del Tercer Sector, y Ana Herrezuelo, de la asociación ASAJER, han reflexionado sobre los riesgos y oportunidades del sector del juego en Euskadi.
Según explica Iraide Fernández, profesora de la Facultad de Ciencias Sociales y de la Comunicación de la EHU e investigadora del Observatorio, el informe revela que el 87,1% de las personas mayores de 65 años en Euskadi han jugado en los últimos 12 meses, lo que indica que el juego es una práctica común y socialmente aceptada.
En este sentido, la investigadora destaca que “existe una clara preferencia por juegos tradicionales y presenciales, como la Lotería Nacional o el cupón de la ONCE, ya que los consideran seguros y controlados”. Además, “la mayoría juega de manera ocasional y con un gasto moderado, y lo hacen por tradición, entretenimiento y apoyo social, más que por obtener beneficios económicos”. Es por eso por lo que “el juego problemático es bajo en este grupo”.
No obstante, la autora recuerda que siete de cada diez personas mayores consideran que el juego de azar es un problema para la sociedad vasca. “Estos resultados ponen de manifiesto la importancia de mantener estrategias de seguimiento y prevención, especialmente en contextos de vulnerabilidad social”, señala.
Asimismo, Iraide Fernández apunta que “la relación con el juego se construye a lo largo de la vida y está influenciada por factores como la edad, la salud y las redes sociales”.
Durante su intervención la Vicerrectora del Campus de Araba de la EHU, Ixone Fernández de Labastida, ha subrayado que “este informe es innovador y llena un importante vacío de conocimiento. Tradicionalmente, la investigación sobre el juego se ha centrado en la población joven y en las modalidades on line, quedando las personas mayores en un segundo plano a pesar de la alta participación en determinadas modalidades. Precisamente ahí es donde la universidad juega un papel fundamental: generar conocimiento riguroso allí donde todavía no hay el suficiente”.
Por su parte el consejero de Seguridad Bingen Zupiria ha destacado que el principal objetivo de la colaboración con la EHU mediante el Observatorio Vasco del Juego es “llegar a tener una visión amplia del juego, y poder llevar a cabo unas políticas públicas adecuadas y eficientes dirigidas a evitar y prevenir el juego problemático o incluso patológico”. Zupiria ha destacado que mediante el estudio realizado entre personas de más de 65 años se quiere conocer “las principales características del juego en este colectivo, identificar sus hábitos de juego, así como investigar los daños del juego, identificando, entre otros, situaciones de riesgo o vulnerabilidad”.
UNA PRÁCTICA HABITUAL ENTRE MAYORES DE 65 AÑOS
El nuevo estudio llevado a cabo por el Observatorio Vasco del Juego recoge, tras en 750 encuestas y tres grupos de discusión en las capitales vascas, los hábitos de juego en la población mayor de 65 años en Euskadi, desde la extensión de la práctica del juego hasta el componente emocional que adquiere en esta etapa de la vida.
Alta participación, pero mayoritariamente ocasional y controlada
El 87,1% de las personas mayores de 65 años en Euskadi ha jugado a algún juego de azar en el último año. Se trata de una participación muy elevada, que confirma que el juego forma parte de las rutinas de ocio de este colectivo.
Sin embargo, esta alta prevalencia no se traduce en intensidades elevadas de juego teniendo en cuenta que el 58,7% juega un día al mes o menos y el 32,8% lo hace entre dos y cuatro días al mes, siendo residuales las frecuencias semanales o diarias.
El gasto medio también es moderado en estas edades. La media en la última semana antes de la encuesta es de 7,78€ (mediana de 5€) y de 34,88€ en el último mes (mediana de 20€). Aunque es cierto que, en Navidad, el gasto aumenta (media de 134,38€), y se puede disparar (se observa una elevada dispersión, con un rango que alcanza los 1.000€) en algunos casos, los valores centrales indican que la mayor parte se concentra en cantidades relativamente contenidas y responde a una lógica ritual y excepcional vinculada a la tradición y al intercambio social.
Predominio del juego tradicional y presencial
Las modalidades más practicadas entre las personas mayores son las loterías tradicionales (Lotería Nacional, sorteos extraordinarios como Navidad y El Niño, Primitiva) y el cupón de la ONCE, seguidas, aunque de forma residual, por las máquinas de juego, el bingo o las apuestas deportivas, mientras que el juego online y los casinos tienen una presencia prácticamente inexistente.
Los discursos recogidos en los grupos de discusión refuerzan esta idea: las personas mayores identifican estas modalidades como “los juegos de toda la vida”, asociados a la costumbre, la confianza y la ilusión compartida, y las diferencian claramente de otras formas de juego que perciben como más peligrosas o ajenas.
Ilusión, tradición y socialización
Aunque el 66,2% menciona “ganar dinero” como motivo principal, el análisis cualitativo muestra que la expectativa económica está más vinculada a la ilusión del sorteo que a la ambición de beneficio. Junto a este motivo, la tradición (22%) y el entretenimiento (8,2%) ocupan un lugar relevante, reforzando la idea de que el juego cumple una función simbólica y rutinaria más que instrumental.
Del mismo modo, el estudio destaca que el juego está profundamente inscrito en una trayectoria vital marcada por el contexto histórico en el que estas generaciones se socializaron, donde la oferta era limitada y socialmente legitimada.
Juego problemático
El 98,8% de las personas mayores que juegan no presenta indicadores de trastorno del juego según la escala DSM-V, la cual describe el juego patológico como “una conducta de juego persistente y desadaptativa que genera un malestar clínicamente significativo”.
Únicamente, un 0,4% de las personas jugadoras mayores de 65 años se hallan en alguna situación de juego patológico leve (no se detectan casos de trastorno moderado o grave), a las que se podría añadir un 0,8% de personas en fase de posible juego problemático. En términos absolutos, la estimación poblacional indica que más de 4.000 personas mayores podrían encontrarse en situación de riesgo en Euskadi, y algo más de 2.000 en juego patológico leve.
De manera retrospectiva, el informe también recoge, que el 2,4% reconoce haber tenido problemas de juego excesivo o dependencia en el pasado.
Diferencias entre edad, género y modelos de convivencia
El estudio no identifica grandes brechas por sexo en la prevalencia del juego ni en el juego problemático, lo que sugiere que en la vejez el juego está menos atravesado por desigualdades de género que en otros grupos de edad.
Sí se observa una reducción progresiva de la frecuencia y el gasto a medida que aumenta la edad (especialmente en edades más avanzadas). En la denominada vejez joven, el 90,5 % de las personas ha jugado a juegos de azar en los últimos 12 meses, porcentaje que desciende ligeramente en la vejez intermedia (87,5 %) y de forma más acusada en la vejez avanzada (75,2 %). Igualmente, en lo que respecta al gasto, las personas en vejez joven registran las medias más altas, 8,5€ en la última semana y 39,4€ en el último mes. En la vejez intermedia y, especialmente, en la vejez avanzada, el gasto medio se reduce de forma clara, situándose en torno a los 6,5€ semanales y 25€ mensuales en el grupo de mayor edad. En este caso, los hombres presentan, de media, un gasto superior al de las mujeres tanto en el corto como en el medio plazo.
El tipo de convivencia refleja diferencias significativas en la participación en el juego, siendo las personas mayores que viven acompañadas en su domicilio las que más participan (90,1%) seguido de quienes viven solas o solos (85,2%). Esta participación cae de forma notable entre las personas institucionalizadas o con apoyo formal, donde solo el 54,4% declara haber jugado en los últimos 12 meses.
Estos datos refuerzan la idea de que, a medida que avanza la edad, el juego tiende a adaptar formas más esporádicas y controladas, alejadas de dinámicas de riesgo.
CONCLUSIONES
El estudio concluye que el juego entre las personas mayores de 65 años es Euskadi es, en términos generales, una práctica muy extendida, cultural y generacionalmente aceptada, con funciones de ocio y socialización entre quienes lo practican, y con niveles muy reducidos de juego problemático.
De esta forma, el Gobierno Vasco, gracias a la labor de recopilación de información, análisis e interpretación del Observatorio Vasco del Juego, reafirma su compromiso de establecer políticas públicas, basadas en evidencias, para que la oferta del juego en el territorio este adaptada a la realidad social de Euskadi.













